18 de marzo de 2011

Mi Amor es todo lo que Necesitas



2Corintios 12:7-9
   juzgándome por lo extraordinario de esas revelaciones. por eso, para que yo no me crea más de lo que soy, he tenido un sufrimiento, una especie de espina clavada en el cuerpo, que como un instrumento de Satanás vino a maltratarme.8  Tres veces le he pedido al Señor que me quite ese sufrimiento; 9  pero el Señor me ha dicho: "Mi amor es todo lo que necesitas; pues mi poder se muestra plenamente en la debilidad." Así que prefiero gloriarme de ser débil, para que repose sobre mí el poder de Cristo.

No sé si te identificas con Pablo…habían pasado 5 décadas desde la muerte de nuestro señor Jesucristo y cerca del final de su segunda carta a los Corintios hace una confesión extraordinaria “tres veces le he pedido al señor que me quite ese sufrimiento, pero el señor me ha dicho “mi amor es todo lo que necesitas”.  

La respuesta de Dios ante el sufrimiento y la petición de Pablo fue tan directa como impactante, en otras palabras “Tienes mi amor y eso es suficiente”. Pero ¿podemos entender esto nosotros cuando estamos sufriendo, cuando hay una necesidad en nuestras vidas? A veces no.



¿Un espina clavada en el cuerpo?
Sin duda esta expresión era la forma en que Pablo sentía ese sufrimiento. Cada quien percibe el dolor de la necesidad de una forma particular y única.

Las versiones españolas de la Biblia suelen traducir por “espina” o “aguijón” la palabra a la
que nos referimos. Sin embargo la palabra griega es skólops, y es más probable que se refiera a una estaca.

Muchos eruditos han tratado de interpretar cual era el sufrimiento al que Pablo se refería, unos han sugerido que se debía a tentaciones espirituales (Calvino), otros a la oposición y persecución que Pablo tenía que arrastrar (Lutero). Sin embargo ninguna de estas interpretaciones parece ser la adecuada.

Dando el margen de la duda para mí es más probable que se tratara de alguna especie de dolor que cabeza que afectaba su vista. (Esta era la posición de Tertuliano y Jerónimo).

Después de pasar la gloria del camino de Damasco, Pablo estuvo ciego (Hechos 9:9). Puede que sus ojos no se recuperaran nunca del todo. Pablo dice de los gálatas que habrían estado dispuestos a sacarse los ojos para dárselos (Gálatas 4:15). Y al final de Gálatas escribe: « ¡Mirad que letrota tan grande escribo!» (6:11), como si estuviera describiendo la manera defectuosa de escribir de una persona que apenas podía ver.

Lo cierto es que sea cual fuera el dolor que Pablo sufría, era intenso, deseaba quitarlo y recurrió a Dios.

Hoy, quizás tu dolor es igual de intenso, tal vez estás atravesando una situación en la que sientes que “Una espina atraviesa tu cuerpo” y ¿Quién desea sentirse así? La queremos quitar, pero no vemos luz al final de camino. ¿Qué le quería enseñar Dios a Pablo? ¿Qué nos quiere enseñar a nosotros?

Hay varias cosas que podemos concluir:

El dolor que Pablo sentía tenía el propósito de ayudarlo

El versículo 7 dice “para que no me crea más de lo que soy” en otras palabras “para evitar que me volviera orgulloso”. En medio de situaciones difíciles tras bambalinas Dios está trabajando en nosotros, enseñándonos. No estamos exentos del sufrimiento (aun cuando lo que sufrimos sea injusto) Jesús atravesó todo tipo de sufrimientos, pero mientras más sufrimiento sentía, mas se encomendaba a Dios, y Dios actuó poderosamente en Él (1 Pedro 2:23).

El sufrimiento nos enseña mucho de humildad, nos enseña que no somos lo suficientemente buenos como pensamos, ni autosuficientes, nos enseña que tenemos un Dios que piensa y actúa muy diferente a nosotros. Pero aun en medio de esas situaciones Dios está con nosotros (aunque parezca que no lo está).

La mirada puesta en lo que es importante

La respuesta de Dios ante el sufrimiento de Pablo fue sorprendente “Mi amor es todo lo que necesitas” cuantas veces en mi vida como cristiano, cuando estoy quejándome, cuando veo lo que los demás tienen, cuando no estoy viviendo feliz por alguna situación determinada, Dios vuelve a mí y me dice “Mi amor es todo lo que necesitas”.

A veces perdemos el enfoque en medio del sufrimiento, tendemos a desviar nuestra mirada de Jesús, entonces nuestras peticiones se convierten en quejas, quejas que cada día se hacen más grandes y pesadas y que son el semillero para todo tipo de amarguras.
Dios espera que aun en medio del sufrimiento podamos valorarlo, podamos poner su amor como lo principal que hemos alcanzado en la vida.

¿Qué significa tener el amor de Dios? Significa que formas parte de la minoría de seres humanos que tienen una relación con Dios, significa que no solo vives para esta vida, sino que tienes promesas de vida eterna, significa que cada mañana que te arrodillas puedes gozar de la gracia de Dios y el perdón de tus pecados, significa que mientras otros luchan solo, tu luchas con la ayuda del espíritu Santo, significa que aun si lo perdieras todo en la vida, Dios nunca te abandonaría.
Pensemos… Somos afortunados, ¿Cuántas personas quisieran gozar del amor de Dios? Cuantas personas tienen todo en la vida, pero les falta lo principal. No hay nada que pueda superar el amor de Dios, podemos estar enfermos, podemos sufrir, podemos atravesar dificultades de todo tipo, pero si tenemos el amor de Dios lo tenemos todo.

¿Qué podemos concluir?  

Dios no le quitó el dolor a Pablo, pero le dio la fuerza para soportarlo y para hacer de él un hombre humilde. A pesar de sentir ese dolor no lo limitó para hacer grandes cosas por Dios (Su poder se mostró grandemente en la debilidad)… ¿Qué hizo Pablo?
Fundó cerca de 16 iglesias.
Escribió 13 cartas de las 27 del NT.
Levantó muchos líderes.
Ayudó a convertir a cientos de personas.
Fue llevado al Paraíso en vida.
Hizo muchos milagros

¿Qué te aqueja a ti? ¿En donde pones tu confianza? ¿Te has dado cuenta que el amor de Dios es lo único que necesitas? Antes podíamos tener muchas cosas, pero mientras Dios no entró a nuestras vidas, nada tenía valor.

¿Tienes una oración como la de Pablo? Trata de escuchar la voz de Dios que dice “Mi amor es todo lo que necesitas”. Valora y pon a Dios en el primer lugar de tu vida, enfrenta tus necesidades con valentía y permite que el poder de Dios se muestre aun en la debilidad.

¡Bendiciones!